"Somos polvo de estrellas que ha tomado las riendas de su destino".

Carl Sagan

auriga delfos

El rostro enigmático y melancólico del Auriga de Delfos

El viaje por el sendero de los mitos es largo y placentero, según creo. En él hay aventuras, riesgos y paisajes propensos a la euforia y a la melancolía, donde el lector encontrará algún eco de sus miedos, de sus esperanzas y de sus ensoñaciones.

EL RAYO Y LA ESPADA. VOL. I

tumba tuffatore

La tumba del “Tuffatore” (siglo V a. C.). Museo arqueológico de Paestum

Da la impresión de que es un hombre que bucea en aguas tranquilas, flanqueado por algunas plantas marinas y por lo que parecen unas columnas, los restos de un edificio sumergido, igual que él. Sin darme cuenta imaginé que el pintor de esa tumba había querido simbolizar el tránsito de un mundo a otro, de una vida a otra. Un tránsito suave, casi placentero, como la sensación que un buceador siente al deslizarse por el suave universo de las aguas, dispuesto a sentir sobre su piel la caricia de lo desconocido. Nunca he contemplado una representación más sencilla, más conmovedora de la muerte.

MANUSCRIPTUM PARIUM, 3.3

Bienvenidos

Sólo somos lo que hemos sido, nunca lo que somos; jamás lo que seremos. Estamos hechos de nuestro pasado, y el pasado es el único bagaje que habremos de llevarnos cuando nos toque abandonar este mundo. Hablar del pasado no es sólo hablar de lo que algo fue; es también hablar de lo que es; y de lo que será. Nuestra memoria es la raíz que nos hace tener un lugar en el mundo. Y nuestro futuro depende de que seamos capaces de saber no lo que somos, no lo que seremos, sino lo que hemos sido.

“Si he logrado ver más lejos ha sido porque estoy sentado sobre hombros de gigantes”. Estas palabras de Isaac Newton (que las tomó de Bernardo de Chartres) expresan perfectamente mi idea del conocimiento humano. Somos lo que somos, sabemos lo que sabemos, porque caminamos sobre los hombros de quienes nos han precedido.

Algunas veces conocemos sus nombres; otras, empero, apenas podemos formular hipótesis o tantear con nuestro bastón de ciego sobre las amplias avenidas que nos conducen hacia el tiempo en que vivieron. Aun así, el viaje merece la pena, pues  en la antigua Grecia abundaron esos gigantes que, todavía hoy, siguen soportando nuestro peso y sostienen, como titánicos Atlantes,  los mapas que han de guiarnos, miles de años después, por los difíciles caminos de nuestra historia. La historia de la especie humana.

Quienquiera que entre en esta página podrá seguir alguno de esos mapas y vislumbrar, si mi torpeza no lo impide, alguno de esos misteriosos caminos que conducen hacia el conocimiento.

No llamen a la puerta. Esta casa es tan hospitalaria como toda Grecia.

 

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